Me llamo Miguel Sanchiz Buendía.
Durante muchos años mi oficio fue contar el mundo. Fui periodista y presentador de los informativos de Televisión Española, en una época en la que la noticia llegaba a los hogares como una voz solemne, y la palabra tenía un peso casi sagrado. Aprendí entonces que la realidad nunca cabe entera en una frase, pero que aun así merece ser mirada con honestidad.
He vivido lo suficiente como para ver cambiar el país, la manera de vivir, y hasta la forma de hablar. He visto cómo el tiempo transforma las certezas en preguntas, y cómo las preguntas —cuando son verdaderas— pueden volverse compañía.
Ahora estoy retirado. Y, sin embargo, sigo escribiendo.
Este blog nace de una necesidad sencilla: poner por escrito lo que aún me acompaña. A veces son recuerdos. A veces son pensamientos. A veces son dudas. Pero casi siempre hay detrás algo que late: el deseo de comprender un poco mejor la vida, el amor, el dolor, el paso del tiempo… y ese misterio que, para quien lo busca, tiene nombre.
Creo que cuando el ser humano deja de preguntarse, empieza a morir.
Por eso sigo preguntando. No con la prisa de quien exige respuestas, sino con la calma de quien ha entendido que algunas cosas no se resuelven: se viven.
En mis libros he intentado expresar esa misma mirada interior. Tras Las Diez Preguntas y Los Diez Asombros, culmino esta trilogía espiritual con Las Diez Dudas del Alma, un recorrido por aquellas cuestiones que no se aclaran con la razón, sino con la experiencia. Porque el alma no está hecha para huir del misterio, sino para habitarlo.
Aquí escribiré con libertad, sin ruido, sin urgencia.
Como quien deja una lámpara encendida.
Si estas palabras acompañan a alguien en su propia noche —aunque sea un instante—, este blog habrá cumplido su propósito.
Gracias por estar aquí.
Miguel Sanchiz Buendía